El Rey tenía un carácter rebelde y fiel, era capaz de subir al cielo y penetrar bajo tierra. Se arrojó el título de santo de los cielos, armó un gran alboroto en el palacio celestial, trastornando así la morada suprema de los dioses, luego fue enterrado por el buda bajo la montaña Wusing. Quinientos años más tarde asumió el budismo y escoltó al monje Tang en su peregrinación a los cielos del oeste en busca de escrituras búdicas. En aquella jornada venció a diversos monstruos y demonios y realizó innumerables hazañas.
El demonio de hueso blanco quiso comerse al monje Tang, y por temor al Rey Mono se convirtió tres veces en tres personas para engañar al monje, pero sus tretas fueron descubiertas por nuestro personaje. Obstante, embaucado por las intriga del demonio, el monje Tang expulsó al rey mono y cayó en manos de su adversario. Finalmente iluminado por la dura realidad comprendió, a la hora de su inminente muerte, el error cometido con la expulsión el rey mono, que en ese momento llegó para salvarlo.
Esta anécdota revela una realidad: se debe distinguir lo correcto de lo erróneo y lo verdadero de lo falso. No se puede sentir lástima alguna por los demonios y se los debe exterminar resueltamente.
Dirección: Salomón Gómez
Asistencia de dirección: Mario Narváez
Actuación: William Luna, Beatriz Cortéz, Cristian Recalde, Carlos Benavides, Mario Narváez, Salomón Gómez.
Diseño de vestuario: William Luna, Alejandro Guzmán
Diseño Gráfico: Mónica Tarapuez, Alejandro Guzmán
Adaptación libre: Salomón Gómez